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jueves, 9 de diciembre de 2010

Ciertos hábitos nocivos como fumar o beber aceleran el proceso natural del envejecimiento

Cuatro teorías explican el por qué trasnochar y consumir drogas entre otras actividades, son factores que hacen más rápida la llegada de la vejez en las personas.
¿Qué hace que una persona se vea más vieja para la edad que tiene?
Esta pregunta se hacen hoy los seguidores de Lindsay Lohan, actriz estadounidense y asesora creativa de la casa de modas Emmanuel Ungaro. Tiene 23 años, pero la piel y el aspecto de una mujer de 35 años, por lo menos.
Los medios han calificado su apariencia como el resultado de una vida llena de excesos: parrandas, alcohol, drogas, cigarrillo, trasnochos, mala dieta y demasiado sol.
¿Qué hay de cierto en eso?
A juicio de científicos, mucho más de lo que se cree.
Envejecer es normal: hay condiciones en la genética de las personas que determinan este proceso. Sin embargo, algunas teorías señalan que estas pueden ser desencadenadas, en forma temprana, por el influjo de varios factores.
Algo más que genética
Se sabe, por ejemplo, que los radicales libres, que son fruto de la oxidación celular, alteran el material genético (ADN) de las células y les impiden renovarse, a la vez que alteran su funcionamiento.
Pese a que también es normal que ocurra, se sabe que el acumulo temprano de ellos, por factores como la mala dieta, el sedentarismo o el consumo de cigarrillo, aceleran este proceso. A esto se atribuye el inicio temprano de algunas enfermedades degenerativas, como la osteoartrosis.
Este mal hace que las articulaciones pierdan su movilidad; el resultado es que el cuerpo va adoptando ciertas posturas y perdiendo habilidad. Las personas en esta condición tienden a caminar encorvadas y a pasos cortos, un signo de vejez.
Otra teoría sobre el envejecimiento temprano es la inmunológica. Cuando el sistema de defensas del organismo se deteriora por la falta de sueño, el consumo de sustancias tóxicas o el mal manejo del estrés, el cuerpo queda expuesto a enfermedades infecciosas, lo que lo obliga a dedicar todas las energías a defenderse: esto marchita el funcionamiento de todos los sistemas y hace que las personas se vean desgastadas.
La tercera hipótesis es la del colágeno. Esta es una proteína fibrosa que les da consistencia a la piel y a los tejidos de soporte del organismo. Con el paso del tiempo, la capacidad de las células para producirlo disminuye, lo que hace que aparezcan arrugas, que se dificulte la cicatrización y que se debiliten los huesos y el corazón (que también tiene colágeno). El exceso de radiación solar, la falta de descanso y la mala hidratación aceleran la pérdida de colágeno.
La cuarta teoría tiene relación con el más reciente Premio Nobel de Medicina. Los tres genetistas galardonados (Elizabeth H. Blackburn, Carol Greider y Jack W. Szostak) descubrieron que para mantenerse jóvenes, los organismos necesitan que sus células se multipliquen (para que las jóvenes remplacen a las viejas); según esta teoría, cada persona nace con un número definido de divisiones.
Si dicho proceso de división se acelera, el desgaste del organismo también: el uso de drogas y el consumo de cigarrillo contribuyen con eso.
A punta de malos hábitos, Lindsay Lohan, al menos eso muestra el seguimiento que de su vida hacen medios y fanáticos, ha logrado reunir todas esas condiciones.
Ayúdese con buenos hábitos
Coma bien: siga una dieta baja en grasas saturadas (animales, industriales y procesadas), harinas y azúcares refinados y rica en verduras, frutas y pescado fresco; es necesario utilizar aceites mono y poliinsaturados (oliva, canola, ajonjolí y maíz, entre otros) e hidratarse bien.
Ejercítese: se recomienda hacer por lo menos dos horas y media de actividad física en condiciones aeróbicas (trotar, correr, montar en bicicleta, nadar, patinar, bailar), a lo largo de la semana.
Diga no: el cigarrillo, el alcohol y otras drogas causan efectos nocivos en el organismo y se cuentan entre los principales factores de riesgo de males crónicos como los cardiovasculares y el cáncer.
Relájese: el estrés causa una sobrecarga a todos los órganos y tejidos del cuerpo, condicionada por factores hormonales que ponen al organismo en un estado de alerta que, de mantenerse, puede lesionar las células. Técnicas orientales como el Tai Chi se recomiendan.
Gimnasia mental: distintos estudios han concluido que en las personas más cultas y educadas el deterioro de las funciones mentales y la progresión de enfermedades como el Alzheimer es mucho más lento. Fíjele retos al cerebro: trate de recordar nombres, direcciones y teléfonos sin anotar; llene crucigramas y haga cálculos mentales.
Medicina preventiva: consulte con el médico periódicamente y sométase a análisis y chequeos que permitan establecer cuál es su estado de salud e incluso detectar enfermedades en forma temprana.
Siempre tenga en cuenta
Además del deterioro biológico y de los cambios en el organismo, hay otros factores que envejecen más el aspecto de las personas:
Manos descuidadas: la resequedad, las manchas y las uñas descuidadas agregan años. Hidrátelas, use protector solar y guantes cuando utilice detergentes.
Mirada cansada: la falta de sueño apaga, enrojece e hincha los ojos. Duerma siete horas al día.
Obesidad: los kilos de más hacen que las personas se vean mayores. Manténgase en su peso.
Maquillaje: si es muy colorido y brillante, avejenta.
Fuente: Academia Americana de Antienvejecimiento

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